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También es conocido en algunos casos  como el Diamante Hope, curioso e irónico segundo nombre, ya que se trata de una joya maldita que ha traído muerte y desgracia a quienes lo han poseído.

Cuenta la historia que el diamante Job, que hoy en día se encuentra expuesto en una urna de un museo, fue durante muchos años, causas de muertes horribles, asesinatos, ruinas, traiciones y desgracias. El diamante inicialmente se encontraba en un ídolo hindú, pero fue robado. El ladrón que se apoderó del diamante murió torturado por la población luego de venderlo. El comprador del diamante también sufrió una suerte similar, ya que luego de venderlo nuevamente volvió a india y fue devorado por una jauría. Se cuenta que los posteriores dueños del diamante Job, salvo uno, sufrieron incidentes similares; la única persona que se salvó fue un sultán que exorcizara la joya antes de venderla, no obstante el siguiente comprador continuó la maldición hasta que finalmente, muchos años después pasó a un museo para menguar la maldición.

Se dice que el diamante está maldito, porque los diamantes de ese tipo son obtenidos del mismísimo infierno, es por eso que cuando aparece uno, especialmente en india, los pobladores de inmediato lo ofrecen como parte de la indumentaria de uno de sus dioses para protegerse de la maldición. Robar el diamante de un ídolo hindú, hizo, según la creencia, que la maldición se propagara y obtuviera tantas víctimas.

¿Comprarías un diamante como el de Job? ¿Conocías esta historia? Pues Cuéntame una Historia.

Hace algunos días volví a tratar un tema que durante un buen tiempo me frikeo un poco, acerca de los íncubos y súcubos.  Seguramente ya han oído de ellos, especialmente aquellos que han visto la película “El Ente”, que narra  uno de los casos de ataque de íncubos más insoportables e inexplicables que se han registrado: el de Carla Moran (Doris D.).

Pues bien, hoy les explico un poquito qué son estos personaje llamados íncubos y súcubos. Básicamente aquellos dos nombre sirven para denominar a … pues no hay otra forma de decirlo: demonios sexuales, es decir, demonios que tienen la particularidad de hallarse dominados por la lujuria; su sed de sexo es tal que suelen buscar víctimas humanas (hombres o mujeres para satisfacer su deseo).

Veamos la explicación tradicional: Se dice que estos demonios suelen atacar a gente que , por lo general cumple alguna de estas características:

1. Es atractiva

2. Se halla sin pareja

3. Tiene deseos sexuales reprimidos

4. Presentan trastornos sexuales (psicológicos predominantemente)

entre otra serie de características que la hacen vulnerable y atractivos para los súcubos e incubos que vagan por la noche en búsqueda de su presa. Ahora bien. Es importante distinguir lo que es un ataque de uno de estos seres de lo que se conoce como parálisis de sueño.

Las diferencias son:

1. La parálisis de sueño ocurre únicamente dormido, el ataque de súcubos e íncubos puede darse tanto dormidos como despiertos.

2. La parálisis de sueño no necesariamente (aunque depende del trastorno que la ocasione) incluye sensaciones sexuales durante el trance; el ataque de íncubos y súcubos sí incluye la sensación de penetración (en caso de ataques de incubos) y la sensación de penentrar (en el caso de ataques de súcubos).

3. La parálisis de sueño no ocasiona embarazos psicológicos (en el caso de mujeres obviamente) mientras que en el caso de incubos y súcubos sí los ocasiona.

Otra cosa importante, los ataques de estos entes demoníacos, por lo general, por una intención exhibicionista, se pueden dar en presencia de otras personas, sin importarle al ente ser visto. Además, los ataques de estos seres suelen dejar marcas evidentes como: marcas en los brazos, piernas, e incluso en la zona genital, producto de las relaciones sexuales violentas que mantienen con sus víctimas.

En fin. Luego de explicar mas o menos lo que son los ataques de estos seres, me interesa contarles la historia de “Carla Morán”. Pues bien, se dice que esta mujer, madre de cuatro niños de distintos padre, y víctima de violación de niña (Según se descubrió después), sufrió en su edad madura el ataque constante un ser al que los mismo investigadores (psicólogos y parapsicólogos) empezaron a llamar el “Ente”. Se sabe, que Carla era victimizada por esa criatura en cualquier momento del día, y que incluso en ciertas oportunidades, llegó a sentir la sensación de ser agarrada de los brazos y piernas por dos entidades más mientras la tercera: El ente ( a quien Carla describía como un hombre fornido) la violaba.

Se dice también, de los episodios por los que pasó esta mujer, que incluso, en una oportunidad, trató se ser auxiliada por su hijo, quien trató de alejarla del lugar donde la criatura, a pena luz del día, trataba de ultrajarla, pero este ser: el Ente, era tan fuerte que arrojó al jovencito por la habitación ocasionando que se fracturara un brazo.

El terror de Morán por el Ente era tal, que para curarse de lo que ella creía una enfermedad, fue internada y observada durante un cierto periodo de tiempo. El resultado del internamiento reveló a los científicos uno de los episodios más violentos del ente: una violación sucesiva, donde la entidad, fue capaz de someter a Morán continuamente, en diferentes posturas.

Como Morán no se curó en el internamiento, y como los investigadores no pudieron dar con la causa de sus ataques ni explicar la forma como los daños físicos de Morán eran posibles, ella decidió dejar el claustro y mudarse con su familia. La mudanza dio como resultado una disminución del ataque del ente, al poco tiempo Morán volvió mudarse y así continuamente hasta que finalmente los ataques de aquella entidad cesaron totalmente.

Se reveló también como parte de la investigación, que la mujer, sufrió  lo largo de su posesión, una serie de embarazos psicológicos.

Pues bien ¿de miedo verdad? ¿Sabes de casos de súcubos o incubos? Por lo general la gente no habla del tema… personalmente, te daré la recomendación que doy a toda persona cuando siente una presencia negativa cerca: primero, no temerle, o mejor dicho no mostrarle tu miedo y segundo, atacarla amparándote en la palabra de Dios, en una parte de la biblia, cuyo versículo no recuerdo dice que aquella es nuestra espada; además, te recomiendo aprenderte el salmo 23, especialmente la parte en la que dice “En Lugares de Delicados Pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará Por sendas de Justicia por amor de Su Nombre. Aunque ande en valle de sombra de la Muerte,  No  temeré mal alguno, Porque Tú Estarás Conmigo, Tu vara y tu cayado me infundirán Aliento.” por alguna razón, ese salmo, es el que las entidades negativas no soportan.

En fin, si sabes una historia parecida pues Cuéntame una historia

Si es de madrugada, estas solo,  tus puertas están cerradas y sientes que alguien te despierta, procura no abrir los ojos y si los abres, taparte los oídos y no oír, porque si estas muy necesitado y al borde de la desesperación, se te puede aparecer el Supay (diablo en quechua para que no haya cabida a duda).

En fin, cuenta esta historia, que me contó un amigo, que un amigo le contó, que un día, estaba el señor E durmiendo. El señor E andaba con problemas económicos y también de salud, y estaba desesperado. Decía, el señor E estaba durmiendo cuando sitió una respiración helada que le daba en el rostro. El señor E dormía solo, y le extraño la sensación y abrió los ojos, cuando lo hizo, vio que delante de él estaba el Supay que lo miraba con sus ojos rojos. El Señor E se asustó y retrocedió de inmediato, pero el Supay, con su voz empalagosa le dijo “Pídeme lo que desees”, el Señor E era creyente y asustado se tapó la cabeza con sus frazadas y empezó a orar y a repetir el salmo 23, cuando terminó de recitarlo se quitó la colcha y vio que el Supay se había ido.

Al día siguiente contó la historia a los hermanos de su comunidad religiosa, aquellos le dijeron que corrió con suerte, porque si hubiera cedido y pedido el deseo al Supay, aquel le hubiera cobrado caro la concesión del mismo. Con el pasar de los días, los problemas del Señor E se solucionaron, tal vez, gracias a que supo conservar su fe en todo momento, o eso me contaron.

¿Y tú? ¿Qué hubieras hecho? Pues Cuéntame una Historia

Hola Gente,  he publicado apenas ayer pero recordé viendo unas fotos que tenía otra historia que contar y pues me dieron ganas de  hacerlo.  Seguramente si eres limeño y eres amante de las playas te has recorrido todas las de Lima, pues existe en San Bartolo un mirador conocido como el Bufadero o también con el nombre del Suspiro del Diablo que te permite observar cómo las olas revientan contra las rocas y donde puedes ver salir abruptamente como un suspiro entre las grietas que se forman desde arriba.

Tuve la oportunidad de conocer ese lugar en 2007 y pese a que le tengo temos a las alturas debo aceptar que es un hermoso espectáculo, aunque tal vez algo tétrico si se va de noche o quizá sola.  Me interesé por la leyenda así que aquí les pongo lo que averigué de ella.

Lo que redacto es lo que encontré en otro blog, llamado “El Armario de María”, mientras espero la versión de un amigo de la zona. Pues cuenta la leyenda, que hubo un tiempo en el que el diablo estaba buscando un alma para reclutar en las playas de San Bartolo. El señor del infierno dio con un hombre, un tablista que tenía las características que él buscaba en su recluta y empezó a perseguirlo para robarle su alma, el tablista se escondió entre unos peñazcos y juegos de agua con ayuda de su tabla, el demonio, se dice, lo siguió, pero quedó atrapado en el acantilado y se dice que desde entonces suspira, sobre todo cuando las olas son fuertes y los tablistas salen a montar la olas, pensando en su prisión a causa de perseguir a uno de ellos.

Es curiosa esta leyenda contada desde la perspectiva de esta blogger, me recuerda mucho a las diversas narraciones que hay sobre el diablo perseguido y vuelto o encerrado en una piedra y que circulan por el sur, por ejemplo la leyenda de la mano del diablo que te contaré en un próximo texto y en el distrito de Lurín, o la del  Boquerón o la Boca del Diablo en Pucusana.

Saludos, buenas noches y pues, cuénteme una historia o su versión sobre esta leyenda.