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Anabelle - Museo Warren

Ya se estrenó Annabelle, y para quienes como yo XD aún no han podido ir a verla, aquí les va la historia de esta muñeca y algunos datitos más que iré soltando.

Anabelle – La muñeca “poseída”.

Disculparán las comillas en lan palabra “poseída”, pero es que realmente no es un objeto que exactamente lo estuviera y a lo largo de esta historia les irá la explicación.

Donna era una joven que se fue a estudiar a la universidad y por ello se tuvo que alejar de casa. Como despedida, la madre de Donna le obsequió una muñeca de trapo (sí, no es la muñeca que vemos en la película), y de hecho es un modelo de muñeca bastante famosa en EE.UU creada con el fin de recolectar fondos para prohibir las vacunas en los niños a causa de que su creador perdió a su hijas tras que esta fue vacunada en el colegio contra la viruela, pero esta es otra historia.

Tras haberle sido obsequiada la muñeca por su madre, Donna viaja para estudiar en la universidad, y se instala en una casa junto con una amiga. Tras instalarse en la casa, Donna empieza a notar que la muñeca empieza a “comportarse de forma extraña”: se mueve de una habitación a otra, aparece en diferentes lugares, en diferentes posiciones, etc.

Pero las travesuras de la muñeca no pararon allí, en la casa empezaron a aparecer notas escritas en rojo donde podían leer mensajes como “Ayúdanos” o “Ayuda a Lou”, además, hasta en una oportunidad, cuando las jóvenes se ausentaron por un tiempo de la casa, al volver encontraron frente a la puerta, en una posición extraña, a la pequeña muñeca con las manos cubiertas de algo que parecía ser sangre. Asustadas por este último hecho, las chicas llamaron a una medium.

La medium a la que llaman, tras realizar un ritual quija, les dice a las jóvenes que la muñeca se encuentra poseída por el espíritu de Annabelle Higgins, quien supuestamente es una niña de 7 años que falleció en el lugar años atrás, cuando aún no existían los departamentos, y que lo único que quería era quedarse en la casa con ellas. Las jóvenes se conmueven con lo que les dice la medium y le dan permiso al espíritu de quedarse en el lugar e interactuar con ellas.

El permiso que le concedieron las jóvenes a la muñeca, a quien entonces empezaron a llamar Annabelle, empeoró las cosas en la casa. Desde ese momento Lou, el novio de Donna, quien no quería a la muñeca en la casa, empezó a tener pesadillas con Anabelle, donde esta lo ahorcaba (y en efecto aparecían las huellas en el cuello de Lou al despertar).

Y un día que la amiga de Anabelle y estaban en la casa, esperando mientras Donna llegaba, oyeron ruidos como de pasos en el cuarto de la joven, cuando fueron al cuarto no encontraron a nadie, sino solo a Anabelle sentada en una esquina. El joven sintió una presencia extraña en la habitación y se acercó a la muñeca para tocarla, de repente, se detuvo porque sintió que algo lo arañaba en el pecho y al descubrirse notó los recientes arañazos.

Como Annabelle había superado los límites de la tolerancia de los jóvenes, y ya que estos estaban bastante asustados con los hechos, mandaron llamar a un sacerdote, quien al llegar a la casa vio la necesidad de llamar a los Warren, unos parapsicólogos y expertos en temas panormales. Los Warren acudieron a la casa de Donna y compañía y les explicaron lo siguiente:

La muñeca no estaba poseída por ninguna niña de 7 años. Aquella, era más bien un instrumento para captar la atención de las jóvenes, ya que lo que realmente sucedía, es que quien controlaba lo que “hiciera” Annabelle, era un demonio cuyo objetivo era posee a Donna.

Los Warren hicieron que se bendijera la casa de Donna y su amiga, y se llevaron a Anabelle a su casa (a un almacén), donde la guardaron, no obstante Anabelle seguía haciendo de las suyas, por lo que fue colocada en una urna, y bendecida por un cura (quien sigue haciéndolo cada mes).

Se dice que quien se burle de la muñeca o la toque en el museo, sufrirá inevitablemente una incidente peligroso.

 

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También es conocido en algunos casos  como el Diamante Hope, curioso e irónico segundo nombre, ya que se trata de una joya maldita que ha traído muerte y desgracia a quienes lo han poseído.

Cuenta la historia que el diamante Job, que hoy en día se encuentra expuesto en una urna de un museo, fue durante muchos años, causas de muertes horribles, asesinatos, ruinas, traiciones y desgracias. El diamante inicialmente se encontraba en un ídolo hindú, pero fue robado. El ladrón que se apoderó del diamante murió torturado por la población luego de venderlo. El comprador del diamante también sufrió una suerte similar, ya que luego de venderlo nuevamente volvió a india y fue devorado por una jauría. Se cuenta que los posteriores dueños del diamante Job, salvo uno, sufrieron incidentes similares; la única persona que se salvó fue un sultán que exorcizara la joya antes de venderla, no obstante el siguiente comprador continuó la maldición hasta que finalmente, muchos años después pasó a un museo para menguar la maldición.

Se dice que el diamante está maldito, porque los diamantes de ese tipo son obtenidos del mismísimo infierno, es por eso que cuando aparece uno, especialmente en india, los pobladores de inmediato lo ofrecen como parte de la indumentaria de uno de sus dioses para protegerse de la maldición. Robar el diamante de un ídolo hindú, hizo, según la creencia, que la maldición se propagara y obtuviera tantas víctimas.

¿Comprarías un diamante como el de Job? ¿Conocías esta historia? Pues Cuéntame una Historia.

Si es de madrugada, estas solo,  tus puertas están cerradas y sientes que alguien te despierta, procura no abrir los ojos y si los abres, taparte los oídos y no oír, porque si estas muy necesitado y al borde de la desesperación, se te puede aparecer el Supay (diablo en quechua para que no haya cabida a duda).

En fin, cuenta esta historia, que me contó un amigo, que un amigo le contó, que un día, estaba el señor E durmiendo. El señor E andaba con problemas económicos y también de salud, y estaba desesperado. Decía, el señor E estaba durmiendo cuando sitió una respiración helada que le daba en el rostro. El señor E dormía solo, y le extraño la sensación y abrió los ojos, cuando lo hizo, vio que delante de él estaba el Supay que lo miraba con sus ojos rojos. El Señor E se asustó y retrocedió de inmediato, pero el Supay, con su voz empalagosa le dijo “Pídeme lo que desees”, el Señor E era creyente y asustado se tapó la cabeza con sus frazadas y empezó a orar y a repetir el salmo 23, cuando terminó de recitarlo se quitó la colcha y vio que el Supay se había ido.

Al día siguiente contó la historia a los hermanos de su comunidad religiosa, aquellos le dijeron que corrió con suerte, porque si hubiera cedido y pedido el deseo al Supay, aquel le hubiera cobrado caro la concesión del mismo. Con el pasar de los días, los problemas del Señor E se solucionaron, tal vez, gracias a que supo conservar su fe en todo momento, o eso me contaron.

¿Y tú? ¿Qué hubieras hecho? Pues Cuéntame una Historia

Hola Gente,  he publicado apenas ayer pero recordé viendo unas fotos que tenía otra historia que contar y pues me dieron ganas de  hacerlo.  Seguramente si eres limeño y eres amante de las playas te has recorrido todas las de Lima, pues existe en San Bartolo un mirador conocido como el Bufadero o también con el nombre del Suspiro del Diablo que te permite observar cómo las olas revientan contra las rocas y donde puedes ver salir abruptamente como un suspiro entre las grietas que se forman desde arriba.

Tuve la oportunidad de conocer ese lugar en 2007 y pese a que le tengo temos a las alturas debo aceptar que es un hermoso espectáculo, aunque tal vez algo tétrico si se va de noche o quizá sola.  Me interesé por la leyenda así que aquí les pongo lo que averigué de ella.

Lo que redacto es lo que encontré en otro blog, llamado “El Armario de María”, mientras espero la versión de un amigo de la zona. Pues cuenta la leyenda, que hubo un tiempo en el que el diablo estaba buscando un alma para reclutar en las playas de San Bartolo. El señor del infierno dio con un hombre, un tablista que tenía las características que él buscaba en su recluta y empezó a perseguirlo para robarle su alma, el tablista se escondió entre unos peñazcos y juegos de agua con ayuda de su tabla, el demonio, se dice, lo siguió, pero quedó atrapado en el acantilado y se dice que desde entonces suspira, sobre todo cuando las olas son fuertes y los tablistas salen a montar la olas, pensando en su prisión a causa de perseguir a uno de ellos.

Es curiosa esta leyenda contada desde la perspectiva de esta blogger, me recuerda mucho a las diversas narraciones que hay sobre el diablo perseguido y vuelto o encerrado en una piedra y que circulan por el sur, por ejemplo la leyenda de la mano del diablo que te contaré en un próximo texto y en el distrito de Lurín, o la del  Boquerón o la Boca del Diablo en Pucusana.

Saludos, buenas noches y pues, cuénteme una historia o su versión sobre esta leyenda.