Archivos de la categoría ‘Historia sobre condenados’

Fue hace muchos años, cuando era pequeña y jugaba con mis primos en la chacra, al lado de la casa del abuelo. Las chacras de Ica son grandes, y las casas de las familias, no están tan cerca. La pampa también es grande. Ese día, jugábamos a las chapadas y escondidas, una mezcla de los dos juegos cuando de repente, se me ocurrió esconderme detrás de una especie de depósito que había en la chacra. Uno de esos depósitos de adobe que parecen un cuartito pequeño. El cuartito tenía todas las puertas y ventanas cerradas, con candados, como si se guardara algo muy importante, o peligroso dentro.

Mi curiosidad, me distrajo un momento del juego, y quise ver qué había adentro de ese depósito. Noté que había un agujero en uno de los ladrillos de adobe y me empiné para ver. Dentro había un hombre, o lo que parecía un hombre muy raro, al que se lo veía la cara, y de repente vi sus mano huesudas acercándose, estiradas hacia ese agujerito por donde yo miraba. El miedo me paralizó, pero seguí mirando hasta que pude ver uno ojos que asustaban y que parecían se muerto, y sali corriendo desde la chacra hasta la casa del abuelo, y no paré hasta esconderme debajo de unas mantas.

Los que jugaban conmigo, vinieron tras de mí, y los mayores también. Cuando me preguntaron qué pasó, solo dije que había un hombre dentro de la casa, que quería atraparme. Todos fueron a ver, quitaron los candados de la casa, pero no había nadie. Años más tarde, la casa se cayó con el terremoto de Ica, me pregunto si el hombre que vi y que no estaba allí habrá desaparecido con la casa, o estará penando por la chacra.

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Hace unos días me contaron algo que pasaba por el barrio donde antes vivía, ahí les va la historia.

Se dice, que durante las noches, cuando el silencio colma las calles, se oyen unos ruidos como de cadenas en los techos, además de como si caminaran por sobre las casas.  Cuando se oyen, todos están en sueño profundo y son pocos los valientes que todavía se hallan despiertos y se atreven a subir al tejado para saber de qué se trata. Me cuentan, que una noche, el papá de una amiga se atrevió a subir porque el ruido no lo dejaba dormir; para su sorpresa, se encontró que sobre su tejado, se elevaba una figura humana, de espaldas, toda vestido de negro. El hombre tenía un arma, y amenazó a la figura con ella, se dice que la figura volteó, y mostró el extraño rostro de una mujer. El hombre asustado disparó su arma y la extraña mujer salió volando de su techo.

Algunos creen que esta mujer es posiblemente una bruja, y que no es la única que anda vagando por el barrio durante las noche. Otros piensan que puede tratarse de una Qarqacha, un ser de la mitología andina que se divide de su cuerpo humano durante las noches, para pagar sus culpas incestuosas.

Sin lugar a dudas, muchos de ustedes deben haber escuchado esas historias de terror estadounidenses, en las que se cuenta que dos chicos, van manejando su camioneta, o carro, cuando de repente, se les aparece en el camino una muchacha, de bellos rasgos que les pide que la lleven. El mito suele contar, que por lo general, los hombres, que son los que comúnmente, son las

víctimas de este fantasma, dejan subir a la muchacha y que en el camino ella o misteriosamente desaparece, o los lleva a su muerte.
En el caso de Perú, también existen historias de fantasmas de las carreteras, de hecho una vez tuve la oportunidad de escuchar este mito, como la experiencia de un familiar cercano. Aquella persona me contó, que en el camino de Ica a Lima, que suele ser desolado, cuando se venían en un auto con otras personas conocidas, vieron a lo lejos a un hombre que cruzaba delante de ellos, el hombre tenía el rostro quemado y cuando el que conducía lo vío dio más velocidad al auto, algunas de las personas que estaban con mi familiar en el auto le preguntaron por qué no se había detenido a ayudar a aquel hombre, a lo que el hombre y mi pariente contestaron que era mejor así, porque era imposible que alguien estuviera por esa zona a esas horas de la noche, y que no había ningún accidente cerca, y que además, en esa zona, solían aparecerse espectros de gente que había muerto en pasados accidentes de carretera, y a quienes no se debía recoger por nada del mundo ya que si lo hacías, te seguirían por siempre.

¿Te has encontrado con algún fantasma de la carretera? Pues cuéntame una historia y a asustarnos se ha dicho.

También escuché un relato similar contado sobre el distrito de Santa Anita. Un mototaxista recoge a una señora, y la señora le pide que la lleve y le va dando las coordenadas, al final el taxista es llevado hasta el cementerio y la señora baja de la moto, y al hacerlo el conductor se da cuenta de que no tiene pies sobre los cuales sostenerse y que está flotando… y asustado, suele huir del lugar, que es lo mejor que puede hacer ya que, se cuenta, que este tipo de fantasmas, con conocidos como “condenados”, en algunos casos. ¿Conocías una historia así?

¿Te sabes la historia de la llorona? ¿No? Pero si cada pueblo ha tenido en algún momento historias al respecto. En mi distrito, por ejemplo, años atrás por la década de los 70 existían hombre que se disfrazaban y salían a las calles de noche a asustar a la gente de aquella época imitando a este personaje de las leyendas. La gente, según me cuentan mis papás salía corriendo o tenía miedo de salir por toparse con esta “mujer” que realmente era un hombre disfrazado a quien le gustaba jugar bromas a los crédulos. Obviamente la broma de aquellos estaba inspirada en una leyenda popular, que era la de la llorona, un mujer que según el mito recorre las calles (Algunos dicen que los cementerios) buscando a sus hijos. ¿Te sabes la leyenda de la llorona? ¿Cómo se contaba en tu pueblo?

Muy pronto te traeremos la versión que más circula de este mito popular.

En el artículo anterior, les conté dos historias sobre condenados, la primera recopilada de un relato de Arguedas, la segunda de mi experiencia personal, bueno una historia contada oralmente.  Ahora les hablaré un poco más sobre los Condenados para que puedan saber a qué tipo de alma en pena me refiero.

Como adelanté en el artículo anterior los condenados a los que me remito son unas entidades más conocidas en la zona andina de mi país, posiblemente también se los conozca como tales en las zonas andinas de Bolivia u otros paises sudamericanos.  Estos personajes son muertos que vuelven para llevarse consigo o a las personas con quienes cometieron el pecado terrible que los obliga a ser condenados, o en algunos casos son seres que mendigan buscando a alguna víctima que pueda ocupar su lugar dentro del caos en el que se encuentran, para que un vivo ocupe el lugar del condenado, el condenado debe sorberle los sesos. El la cosmovisión andina se cree que es en los sesos donde se encuentra el ánima, aquello que da movimiento al ser humanos: vitalidad.

Pueden hacerse muchas cosas para evitar caer ante un condenado, entre ellos, hacer como el personaje de mi segundo relato y rezar o soltar insultos mientras se suena un instrumento metálico como un cuchillo,  también se puede usar pelo de llama, aunque en este momento no recuerdo cómo, luego también se puede salvar de este ser estando en parejas  de cuatro personas (El condenado es un agente del caos en la cosmovisión andina, el número cuatro es el número del orden, así que es la mejor arma contra el caos).

El Condenado suele aparecer de noche o cuando la tarde se está yendo comúnmente no tiene voz en la distancia y sí en la cercanía. Suele tener la cara cubierta, si se la ve esta suele ser una calavera o estar llena de gusano o ser la de un rostro en descomposición. El condenado suele andar por caminos desiertos o despoblados. Siempre suele versele como llevando una carga muy pesada – es el peso de las culpas que cometio en vida.

Ahora sí ubicaste las historias de condenados que queremos? cuéntame una historia dejando un comentario.

Mira también nuestro artículo sobre Condenados

Es un artículo de https://cuentameunahistoria.wordpress.com/

A ver esto es lo que sé de los condenados por lo que he oido de personas que han tenido experiencias cercanas con ellos, por algunos cuentos que he leido y por algunas clases de literatura quechua que recibí en la universidad, así que espero que hayan comentarios que contradigan o apoyen lo qué sobre ellos. Ustedes también tienen la palabra.

Los Condenados – paráfrasis de un relato recopilado por José María Arguedas.

Algunos de ustedes deben haber oído de la historia “mi abuela y un condenado” que recopiló José María Arguedas en quechua “awylaipa condenadumanta”, pues bien utilizaré como excusa este relato para contarles otras cosas que aprendí sobre este personaje de la cosmovisión andina.

En el relato  mencionado se cuenta la historia de una mujer, la abuela de quien narra. Esta mujer trabajaba cuidado animales en el cerro junto a su hermano mayor, la esposa de este y su hijo (que era un niño pequeño). Dice la historia que un día esta jovencita vio a una mujer que descendía por un camino por donde ya no habitaba nadie, entonces, como se estaba haciendo tarde la llamó para que se alojara en su casa del cerro. Por un momento la mujer no le hizo caso, pero al tercer llamado aceptó con una señal y subió. Cuando la jovencita le contó a su hermano y los demás que había llamado a la mujer, el hermano entró en alerta y pensó que tal vez se había llamado a un condenado y la familia entera entró en alarma.  En las casas del cerro se arma un fogón para cocinar fuera de la casa, cuando la mujer llegó a la casa de esta familia no pudo entrar, la familia notó que le temía al fuego y le sirvieron de comer fuera de la casa. Cuando la mujer estaba comiendo notaron que el caldo se le caía en la pechera, se agacharon para verle el rostro, que hasta entonces estaba escondido de la vista, y notaron que no tenía cara, que era una calavera y se persignaron porque supieron que en efecto se trataba de un condenado.

La familia se metió a la casa y desde ahí avivaban el fuego de la entrada para que el codnenaro no pasar, mientras fuera el condenado gritaba y mordía las piedras furioso para que lo dejaran entrar reclamando el haber sido llamado. Así gimió y gritó el condenado hasta la primera luz del día y se fue al amanecer no sin antes haber sorbido los sesos de una oveja tierna.

La historia que agrega José María Arguedas en su transcripción, dice que como eran cuatro las personas de la casa -dos hombre y dos mujeres – se salvaron, porque sino el condenado les hubiera sorbido los sesos a todos.

¿Les gustó la historia? ¿Tú también has pasado como el personaje de la narración de Arguedas un encuentro con un condenado o te han contado una historia de este tipo? Ahí te va otra historia.

Esta me la contó mi guia cuando íbamos por Cusco, bueno rumbo de regreso al hotel con nuestro grupo de promoción.  No es en si una historia sino una suerte de descripción de lo que se trata un condenado.

– Raven, cuéntanos una historia de terror, así extraña de por acá.

-A ver, miren afuera, en un momento vamos a pasar por una casa. – Esperamos y vimos, nada sobrenatural.

-¿Y?

– Pues bien, ahora no se aprecia bien, pero la gente no suele pasar por ahí

-¿Por qué?

– Pues porque en esa casa pasó una historia de condenados y aún en las noches sigue pasando.

-Cuenta

– Verán, hace muchos años un señor se quedó a dormir en esa casa porque ya era muy tarde para regresar a sus casas, han de saber que cuando es muy tarde las personas del campo prefieren quedarse en grupos en un lugar seguro para evitar encuentro con los condenados.

-¿Con quienes?

-Con los condenados, ahora les cuento. Ese señor se quedó en esa casa, estaban durmiendo y de repente  se despierta, estaba todo oscuro y siente como si hubiera alguien más con él, hace luz con algo que tiene ahí y ve que hay un bulto negro en la casa.  La luz no dura mucho, la vuelve a encender y ve que el bulto se va acercando. El hobre empieza a sentir miedo, se ha dado cuenta de que es un alma en pena, entonces saca su cuchillo y se pone a hacer ruido para asustar al condenado y se pone a rezar….y a decir lisuras en voz alta,  sigue asustado, pero el condenado no logra tocarlo y él logra salir de la casa a salvo al amanecer. Por eso nadie se queda en esa casa, durante el día la casa está normal, pero en las noches las tejas se voltean y dicen que el condenado va a ese lugar, que las tejas se volteen es eseñal de que él está ahí.

– Asu y Raven ¿Qués es un condeando? Es un alma en pena dijiste ¿no?

– Sí, es un alma en pena, pero no como todas, esta ha muerto en pecado mortal. Durante su vida ha sido muy mala,  por lo general un condenado es una persona que ha cometido insesto y que cuando muerre su alam no puede descansar en paz y regresa a llevarse a la persona con la que cometió el pecado.

-¿Cómo así?

– Les voy a contar un caso. Dicen que hubo una vez una pareja, padre e hija que habían vivivo una vida incestuosa, entonces el padre muere, la familia de la hija queda preocupada porque saben que va a venir por ella, entonces encierran a la chica en un cuarto sin ninguna posibilidad de que alguien entre y/o salga y al padre muerto lo echan boca abajo en una fosa con agjas en los ojos y atado de pies y manos para que no pueda escapar y para que la hija se quede a salvo, así es por una semana, a veces más hasta que estén seguros que el condenado no vendrá por ella. Si viene tienen que hacer otras cosas para que no se lleve a la chica.

– ¿Como cuales?

– Varias, el condenado viene para chuparle el ánima, así que algunos le dan algun animal en reemplazo, pero a veces no funciona, sino también simplemente alejarlo lavando toda su ropa o botándola o dejando su ropa en el camino por elq ue transitó en vida para que vuelva sus paso y pueda descansar en paz. Y si no funciona pues simlemente hacer como el hombre que se durmió en esa casa y rezar y maldecir al condenado cuando se aparezca haciendo ruido con cosas filosas para que se asuste y se vaya, per puede volver.

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AHORA TE TOCA A TI, cuéntame una historia de “condenados”

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Es un artículo de Cuéntame una Historia