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AKA MANTO

Publicado: 31 mayo, 2015 en Mitos Orientales
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toilet_stallsYa que empezamos con leyendas urbanas japonesas esta es otra que me llamó la atención, se trata del mito de la mujer de la capa roja ¿La han oído o leído? Si aún no, aquí te la contamos, aunque no querrás ir a un baño público después de esto.

Cuenta le leyenda que cuando vas a un baño público en japón, debes evitar por todas las formas ingresar al último baño disponible ¿Por qué? porque entonces corres el riesgo de que se te aparezca Aka Manto y te mate. Aka Manto es una mujer, que según la leyenda fue muy maltratada en vida, en venganza, su espíritu furioso busca acabar con los vivos.

Aka Manto se te aparecerá en el último  cubículo del baño público que entres, su presencia se sentirá porque oirás la voz de una mujer que te ofrecerás utilizar uno de dos pales (rojo o azul), si elijes la primera opción te degollará, si elijes la segunda te cortará las piernas para que te desangres. Dice el mito que si eliges cualquier otro color serpas succionado a una oscura dimensión y morirás y que si rechazas el ofrecimiento también morirás, aunque hay algunos optimistas que cuenta que si usas un tono tranquilo lograrás sobrevivir.

¿Conocías este mito japonés? ¿Te animarás a ingresar al último cubículo de un baño público otra ves? @Cuéntame una Historia #mitos

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Anabelle - Museo Warren

Ya se estrenó Annabelle, y para quienes como yo XD aún no han podido ir a verla, aquí les va la historia de esta muñeca y algunos datitos más que iré soltando.

Anabelle – La muñeca “poseída”.

Disculparán las comillas en lan palabra “poseída”, pero es que realmente no es un objeto que exactamente lo estuviera y a lo largo de esta historia les irá la explicación.

Donna era una joven que se fue a estudiar a la universidad y por ello se tuvo que alejar de casa. Como despedida, la madre de Donna le obsequió una muñeca de trapo (sí, no es la muñeca que vemos en la película), y de hecho es un modelo de muñeca bastante famosa en EE.UU creada con el fin de recolectar fondos para prohibir las vacunas en los niños a causa de que su creador perdió a su hijas tras que esta fue vacunada en el colegio contra la viruela, pero esta es otra historia.

Tras haberle sido obsequiada la muñeca por su madre, Donna viaja para estudiar en la universidad, y se instala en una casa junto con una amiga. Tras instalarse en la casa, Donna empieza a notar que la muñeca empieza a “comportarse de forma extraña”: se mueve de una habitación a otra, aparece en diferentes lugares, en diferentes posiciones, etc.

Pero las travesuras de la muñeca no pararon allí, en la casa empezaron a aparecer notas escritas en rojo donde podían leer mensajes como “Ayúdanos” o “Ayuda a Lou”, además, hasta en una oportunidad, cuando las jóvenes se ausentaron por un tiempo de la casa, al volver encontraron frente a la puerta, en una posición extraña, a la pequeña muñeca con las manos cubiertas de algo que parecía ser sangre. Asustadas por este último hecho, las chicas llamaron a una medium.

La medium a la que llaman, tras realizar un ritual quija, les dice a las jóvenes que la muñeca se encuentra poseída por el espíritu de Annabelle Higgins, quien supuestamente es una niña de 7 años que falleció en el lugar años atrás, cuando aún no existían los departamentos, y que lo único que quería era quedarse en la casa con ellas. Las jóvenes se conmueven con lo que les dice la medium y le dan permiso al espíritu de quedarse en el lugar e interactuar con ellas.

El permiso que le concedieron las jóvenes a la muñeca, a quien entonces empezaron a llamar Annabelle, empeoró las cosas en la casa. Desde ese momento Lou, el novio de Donna, quien no quería a la muñeca en la casa, empezó a tener pesadillas con Anabelle, donde esta lo ahorcaba (y en efecto aparecían las huellas en el cuello de Lou al despertar).

Y un día que la amiga de Anabelle y estaban en la casa, esperando mientras Donna llegaba, oyeron ruidos como de pasos en el cuarto de la joven, cuando fueron al cuarto no encontraron a nadie, sino solo a Anabelle sentada en una esquina. El joven sintió una presencia extraña en la habitación y se acercó a la muñeca para tocarla, de repente, se detuvo porque sintió que algo lo arañaba en el pecho y al descubrirse notó los recientes arañazos.

Como Annabelle había superado los límites de la tolerancia de los jóvenes, y ya que estos estaban bastante asustados con los hechos, mandaron llamar a un sacerdote, quien al llegar a la casa vio la necesidad de llamar a los Warren, unos parapsicólogos y expertos en temas panormales. Los Warren acudieron a la casa de Donna y compañía y les explicaron lo siguiente:

La muñeca no estaba poseída por ninguna niña de 7 años. Aquella, era más bien un instrumento para captar la atención de las jóvenes, ya que lo que realmente sucedía, es que quien controlaba lo que “hiciera” Annabelle, era un demonio cuyo objetivo era posee a Donna.

Los Warren hicieron que se bendijera la casa de Donna y su amiga, y se llevaron a Anabelle a su casa (a un almacén), donde la guardaron, no obstante Anabelle seguía haciendo de las suyas, por lo que fue colocada en una urna, y bendecida por un cura (quien sigue haciéndolo cada mes).

Se dice que quien se burle de la muñeca o la toque en el museo, sufrirá inevitablemente una incidente peligroso.

 

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Hace algún tiempo nos reunimos en casa con mi papá y mis primas, entonces surgió una historia muy peculiar que vista a futuro puede causar cierta risa, pero que, a quien le pasa, en el momento, suele ponerle los pelos de punta. Llamo a esta historia el fantasma anfitrión y tiene como protagonista a una de las calaveritas que hay en mi actual casa y que pertenecieron a mi fallecida abuela.

Pues bien, años atrás, cuando mi papá vivía en esta casa y yo todavía ni existía, había un amigo al que le gustaba venir de improvisto a visitarlo para salir a andar por allí. Un día no había nadie en la casa, todos había salido a diferentes sitios y el amigo estuvo toque y toque la puerta. Era tan insistente que en eso alguien le contesta desde dentro y le dice “No hay nadie” el amigo dice “ya (el nombre de mi papá)  no bromees, abre” y de dentro vuelve a responder una voz que le repite “No hay nadie”. El amigo se da media vuelta algo molesto y se va. En el camino se encuentra a mi padre y se sorprende un poco de verlo allí cuando hace poco a creído que le ha contestado desde dentro de la casa.

Mi padre le dice que obviamente no ha sido él quien le contesto, porque no estaba en la casa y que además no había nadie en la casa porque todos habían salido. Vuelven juntos y en efecto no había nadie más en la casa. Al amigo poco le faltó para salir corriendo de la casa y no volver en un buen tiempo. Papá cuenta esta historia riéndose, porque dice que seguramente fue alguna de las calaveritas que cuidaban la casa y que simplemente hacía lo que tenía que hacer: cuidar mientras no hubiera nadie en ella.

¿Te suena conocido el término? Yo me enteré de este por algunas historias que me contaron así que te contaré un poco a ti, primero déjame contarte una historia.

Hace tiempo a un joven, cuyo nombre no diré, lo perseguía, según cuentan sus familiares, un espíritu errante. A este joven se le aparecía el espectro de una mujer que lo acosaba ya sea con su presencia, dándole pesadillas, tratando de ahorcarlo mientras dormía, jalándole  las sábanas entre otras cosas. El chico bajo de peso y se enfermó por el acoso de dicho espíritu. Su familia, asustada con lo que estaba sucediéndole al hijo deciden llevarle donde uno de esos señores que rezan y a los que suelen llamar curanderos.

Un curandero es, en nuestro país (y posiblemente en muchos otros países de tradición andina) un hombre capaz de aliviar padecimiento a base de hierbas y también de ciertos rituales: pasadas de cuy, pasadas de huevo, baños de florecimiento y por supuesto las famosas “mesadas”.

Bueno, la familia de este joven lo llevó con el curandero, quien le dijo, luego de evaluar a este chico que aquel era asediado por un espíritu errante femenino, a este lo podía haber encontrado de forma accidental o, podría caber la posibilidad de que alguien, posiblemente alguna persona malintencionada se lo había enviado confiando en que le hiciera daño y se consumiera. Este viejito curandero era bastante sabio así que decidió hacer una mesada. Según me contaron, para realizar esta actividad ritual necesitó de un determinado número de personas (cuya cantidad exacta no recuerdo). Estas personas tenían que reunirse por una determinada cantidad de días dentro de los cuales el viejito practicaba la famosa mesada que consistió, en líneas generales, en alejar a ese espíritu errante del joven; según me contaron el viejito hizo, ya que este espíritu errante era muy fuerte, que el espíritu malo fuera absorbido por sí mismo, para de ese modo no vuelva a molestar al joven y también, de esa manera, con el poder que él tenía, estuviera controlado y no hiciera daño de nuevo.

El joven se alivió, desde entonces la actividad anómala que le pasaba al rededor se calmó y el viejito siguió con su trabajo de curandero hasta que falleció varios años después en circunstancias naturales (era bastante mayor).

Las personas que me contaron esta historia no entraron en detalles sobre lo que se hacía en una mesada así que decidó investigar y esto es lo que encontré:

La mesada es un ritual andino, mediante el cual el curandero reúne a un grupo de personas para que lo ayuden en su objetivo. En la mesada el curandero limpia  a los participantes (haciendo las famosas “limpias”, que hace que todo el daño y las energías negativas que tienen los participantes se vaya y así se encuentren listos para enfrentar al mal por el cual se realiza la mesada). Antes de esto se forma la mesa ritual, a la que se debe el nombre de mesada. En esta mesa ritual se encuentran elementos personales del Curandero que son los… digamos talismanes que le dan poder para combatir a las energías negativas a las que se enfrenta.

Una vez que los elementos necesarios están en la mesa y se ha invocado a Dios y a los protectores del chamán (que varían según cada uno); y que se ha hecho la limpieza de los participantes, se sigue con el ritual. Leía en foro de participantes de mesadas que, tras la limpia se empieza a llamar a uno por uno de los visitantes (si es una mesada colectiva) y se le hace pasar por algunas labores (rituales), una de ellas es bailar al son de unas maracas, estas ocasionan que los demás participantes puedan ver en quien danza, a la persona que le ha hecho daño a este y que, el chamán sepa qué tipo de daño le han hecho y hace cuanto. Si el daño ha sido solicitado solo una vez y solo una vez ha sido hecho el ritual contra la persona, la persona tiene mayores probabilidades de aliviarse (de hecho lo hará). Existen casos donde el daño es más severo, según cuentan hay brujos malos que tienen pactos con seres demoníacos y que hacen rituales con el fin de matar a la persona a quien le encomiendan; según cuentan, sobre estos últimos caso, es más difícil erradicar el mal porque intervienen elementos como: dar de comer arena de muerto, entre otros que son tan fuertes que prefiero no mencionar.

Vale decir además, sobre las mesadas, que el curandero se enfrenta, no a la persona dañada sino a la sombra que se crea de esta (Sombra en término mágicos y negativos) y que es la que posee todo el daño. Una vez que se derrote el daño de la sombra la persona afectada se verá aliviada.

Los rituales de  curanderismo, como la mesada puede durar varias sesiones o una sola, dependiendo del daño. Por lo general aquellas empiezan en la medianoche cuando las sombras son mas notorias y terminan al amanecer, cuando los visitantes se van portando amuletos para protegerse (muchos de ellos ya aliviados).

¿Has tenido experiencias directas o indirectas con mesadas o los llamados daños? Pues Cuéntame una historia